miércoles, 28 de diciembre de 2011

El ultraísmo, entre el modernismo y la generación del 27


El ultraísmo fue la primera vanguardia literaria surgida en España, nació a finales de la segunda década del siglo viejo, cuando por aquel entonces el cataclismo de la Gran Guerra había finiquitado los viejos cimientos de la Europa decimonónica. Esta corriente fue el resultado de una mezcolanza de las nuevas ideas vanguardistas que dominaban por Europa tras el conflicto, siendo las más importantes las siguientes: dadaísmo, expresionismo, futurismo y creacionismo.

¿Qué se proponía esta vanguardia?, ¿Quiénes fueron sus principales impulsores?, ¿que éxito tuvo?. Para desarrollar esta nueva entrada daremos respuesta a estas tres preguntas.

¿Qué se proponía esta vanguardia?

Vayamos primero al origen:

Allá por 1918 algunos jóvenes literatos y periodistas reunidos en torno a la figura de Cansinos-Assens, habían llegado a la conclusión de que el modernismo estaba muerto, para ellos las nuevas corrientes vanguardistas de Europa debían ser el nuevo referente ha seguir, nuevas ideas para una nueva concepción que empujara a las letras hispanas a los primeros puestos de la innovacióncultural.

Así pues, a finales de 1918 salió a la luz el primer manifiesto ultraísta, que consistía simplemente en una breve declaración de intenciones posteriormente desarrollada por otros. Veamos un fragmento:


Respetando la obra realizada por las grandes figuras de este movimiento, se sienten con anhelos de rebasar la meta alcanzada por estos primogénitos, y proclaman la necesidad de un ultraísmo [...]
Nuestra literatura debe renovarse; debe lograr su ultra como hoy pretenden lograrlo nuestro pensamiento científico y político. Nuestro lema será ultra y en nuestro credo cabrán todas las tendencias, sin distinción, con tal que expresen un anhelo nuevo. Más tarde estas tendencias lograrán su núcleo y se definirán. Por el momento, creemos suficiente lanzar este grito de renovación y anunciar la publicación de una revista, que llevará este título de Ultra, y en la que sólo lo nuevo hallará acogida.

Pero... ¿qué quería decir ultra? Se trataba de un lema distintivo que varios poetas postmodernistas y radicales adoptaron para mostrar su disconformidad con el lirismo dariniano de hacer poesía, rechazaban la literatura existente y abogaban por ir más allá.

Veamos ahora dos de los puntos claves de la poesía ultraísta:

- Reintegración lírica: La imagen y la metáfora cobran protagonismo, se suprimen así, lo anecdotario y la retórica anteriores.
- Introducción de una nueva temática: desaparece la retahíla modernista llena de languideces, torres de marfil, y decadencias. En definitiva se proscribe lo sentimentaloide, a modo de fogonazos se reproducen sensaciones fragmentarias, donde la ironía y modernidad cobran un nuevo protagonismo. Se alaba el triunfo de la mecánica —siguiendo al futurismo— los aeroplanos, motociletas...

Surgió de esta forma una nueva poesía llena de versos hiperbólicos, de sensaciones extrañas y veloces, donde los signos de puntuación desaparecían, y lo visual cobraba nuevo protagonismo, entre sus antecedentes estaban presentes Mallarmé, Apollinaire, Tzara...

Veamos algún ejemplo.

Elemental

Yo construyo mis saltos
              con los cautro elementos
La Tierra
              El Agua
                          El Aire
                                    El Fuego
Por la pantalla simultánea
a la luz de las trompetas
             pasan los días salvajes
             en un friso de onomatopeyas
... ... ... ... ... ... ...
Crear      Vivir     Volar
Las hojas nuevas rompen a cantar
En torno a mi cetro
      danzan los cautro elementos,
... ... ... ... ... ...

Gerardo Diego, aparecido en la revista Grecia nº 36, (diciembre de 1919)

Tertulia del Pombo
Este café tiene algo de talanquera
y de vagón de tercera.
No hay mucho tabaco y se hace mucho humo.
Yo –el noveno poeta español– presumo
delante del Alcalde de zafra, que enluta sus canas
(once piastras de tinta todas las semanas).
Ventilador. Portugueses.
Acento de Sevilla, ¡dorada ciudad!
Y de mi Bilbao fogonero.
¡Camarero!
Café con leche, mitad y mitad.
Grita Llovet. Calla Bacarisse.
Solana consagra.
Si habla Peñalver, parece que se abre una visagra.

León Felipe, ¡duelo!
No tiene
ni
patria
ni
silla
ni abuelo;
¡Duelo! ¡Duelo! ¡Duelo!
Yo le doy un consuelo,
un
pañuelo
y
otro
pañuelo.

Llega
Monsieur Lasso de la Vega.
Il vient de diner a l'Hôtel Ritz.
Il sait bien son rôle.
Et il porte sa fleur.
¡Parole
d'honneur!


En los rincones algunas parejas
de seguridad y de señoras amarillas
miran a Torre y se estremecen
los guardias y las viejas
él las cita a banderillas
con las orejas.

Discusión sin fin
sobre si es ultraísta Valle Inclán
que si patatín
que si patatán.
En el mostrador suena un timbre trin...
trin... trin... triiinn...
unos pocos pagan y todos se van.
... Silencio, sombra, cucarachas bajo el diván.

De Francisco Vighi, aparecido en la revista Grecia, nº 48, (septiembre de 1920).

Naturaleza extática


ArribaAbajo Un segmento de luna        
           sobre la bandeja        

    El corazón de la granada        
           es un abanico del iris        

    La guitarra la pipa y el periódico       
           disecados como loros        

    Palpando entre el mosaico        
           el vidrio canta sus reflejos        

    A través de la ventana          bastidor del sol        
          el viento afina sus cordajes        

    Desconsolada          una guitarra        
       con las clavijas sueltas       
           enmaraña su testa

Guillermo de Torre

El mejor medio de divulgación para los ultraístas fueron las revistas, destacando en su origen Grecia y Cervantes, donde también colaboraron otros poetas superadores del modernismo, aunque quizás las más innovadoras fueron las revistas Ultra y Prisma en las que se divulgó manifiestos y obras con mayor profusión.

 Pinche aquí para ver un ejemplar de Ultra

                                                    Portada de la revista "Ultra"


¿Quiénes fueron sus principales valedores?

Cansinos Asséns: fue el mayor promotor del ultraísmo, desde las tertulias del Café Colonial lanzaba sus proclamas revolucionarias, gran entusiasta, animaba a los jóvenes literatos a buscar nuevos modelos alejados de cánones caducos. Ahora bien, a pesar de su decidida propaganda, parece que su producción en este movimiento fue menor. Bajo el pseudónimo de "Juan Las" realizó Cansinos algunas piezas experimentales, en realidad sus aportaciónes más importantes fueron las proclamas teórico-vanguarditas. Animador e impulsor del primer manifiesto surgido en otoño de 1918, este manifiesto fundacional sería el cimiento sobre el cual se desarrollarían el resto de postulados ultraístas como los de Guillermo de Torre y Jorge Luis  Borges. Otra curiosa aportación de Cansinos vendría en forma de novela: Movimiento V.P (1921), ejemplo este de la nueva novela vanguardista la cual se acerca a las aventuras y desventuras de los inquietos ultraístas.

                                                      Cansinos-Asséns (años 20)


Guillermo de Torre: Poeta argentino que realizó en 1920 su famoso Manifiesto Vertical (1920), posteriormente publicó Hélices (1922) poemario de corte ultraísta, también escribió  un interesante e importante ensayo llamado  Literaturas europeas de vanguardia (1925) donde se repasa los movimientos surgidos en Europa hasta su momento, de esta forma se incluye por primera vez al mismo ultraísmo.

Gerardo Diego: poeta santaderino muy prolijo en su obra y adscrito a la G.27 —generación que luego superó— contribuyó al ultraismo con su obra Imagen (1922)

Jorge Luis Borges:
Importante miembro, que junto a Guillermo de Torre; exportó el ultraísmo a Argentina. Fundó junto a otros la revista Prisma, donde se desarrollaron las ideas de la nueva vanguardia, y se expusierón interesantes poemas.

Hubo otros jóvenes apasionados que también se lanzaron a la lucha del ultraísmo en mayor o menor medida, entre ellos podemos mencionar a Pedro Garfias, César A. Comet, o los hermanos Humberto y José Rivas Panedas entre otros.

                            Pedro Garfias (uno de los firmantes del primer manifiesto ultraísta)


¿Hasta dónde llegó el Ultraísmo?

El ultraísmo, a pesar de nacer con grandes pretensiones, apenas se extendió en el tiempo, pues  hacia 1925 se podía dar ya por disuelto disuelto el grupo de jóvenes partícipes. Y es que sus obras no gozaron nunca de un gran público, baste recordar que esta vanguardia se dedicó casi en exclusiva a la poesía — vertiente literaria ya de por sí reducida en cuanto a lectores—, y además a una poesía radical e innovadora que no resultó muy del gusto del gran público. Por tanto cabe hacerse una pregunta: ¿dejó alguna huella el ultraísmo? La respuesta: sí; ya que si bien su producción fue corta y su público poco numeroso, los jóvenes poetas que participaron en el ultraísmo absorvieron y aprovecharon lo aprendido para desarrollar más adelante su propia obra, muchos de ellos, dentro ya del halo de la G.27;

De esta sucinta exposición cabe concluir que, a pesar de su corta existencia, el ultraísmo actuó positivamente en la renovación poética, sirvió de crisol donde se fundieron las nuevas e influyentes estéticas europeas del momento—desde Marinetti hasta Tzra, pasando por Huidobro— y contribuyó a la renovación audaz de una nueva literatura en los años siguientes. En definitiva fue un eslabón clave entre el modernismo y la nueva poesía que vendría a fines de los años veinte y treinta.
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jueves, 1 de diciembre de 2011

Llévate un poema nº8 "Vigilia"


Cuántos de nosotros no hemos pasado largas noches en vela presa de nuestras fantasías, y cuántos de nosotros, tocados por las musas y los númenes, no hemos escrito los tormentos y alegrías bajo la cómplice luz de una vieja lámpara de mesa.

Por esos momentos y por todos los escribientes que encuentran su calma en las horas nocturnas, dedico este poema.

Vigilia

Cuando las horas pasan lentamente
y seguimos despiertos,
cuando la noche arropa con su manta
de estrellas y luceros;
entonces renegados del descanso
rondamos en desvelo.

Cuando lasciva descubre la luna
su lecho de deseos,
cuando esquivamos a nuestra consciencia
lanzándonos al fuego;
henchidos y extasiados por la vida
holgamos en recreo.

Cuando los llantos de los niños braman
y hieren al silencio,
cuando sus infantiles carruseles
giran sin miramiento;
sufridoras se cubren nuestras cuencas
de un índigo lienzo.

Cuando la mula de Liñán se escucha
bajar del Pirineo,
cuando los grillos y los búhos sirven
de únicos compañeros;
las obras de los clásicos ilustres
encuentran su momento.

Y si cansados de leer las hojas
dejamos ya los cuentos,
y si pesados los párpados bajan
como ansiado remedio;
entonces satisfechas estas rimas
libertan nuestro sueño.


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viernes, 25 de noviembre de 2011

25 de noviembre "Día de las librerías"


Por primera vez en España se instituye el 25 de noviembre como "Día de las librerías". Una fecha que lejos de motivos comerciales,o paralelo a estos, sirve para charlar, compartir y estrechar vínculos entre los asiduos habituales de una librería y su librero de confianza. Hoy es un día donde las pequeñas librerías organizan diversas actividades con pasión y empeño, y que sirven de escaparate, una vez más, para todos aquellos autores noveles o ya consagrados que buscan exponer su obra. En definitiva nos encontramos ante una buena excusa para salir y solazarnos en esos mágicos espacios guardadores de mil y una aventuras.

Dedico este poema a todas las librerías y a sus libreros, que día a día bregan contra la crisis con gran denuedo satisfaciendo así  nuestras ansias de conocimiento,tampoco me olvido de los bibliotecarios, aunque este no sea su día.

¡Libros!


¡Libros! los más hermosos elementos,
caudales que enriquecen nuestro ser.
Son muestras exteriores, los destellos
que liberan las psiques entre aquellos
refugios literarios a leer.

Son redomas que guardan la sustancia
de una elevada y áurica adicción;
son campos de impresiones, llanuras
de intrigantes parajes de aventuras:
son historias que esplenden emoción.

Bibliotecarios y libreros abren
las puertas a universos que explorar;
conocen nuestros gustos literarios,
y estudian y repasan inventarios
en busca de esos libros que gozar.

¡Libros! leales..., sabios compañeros,
fontanas misteriosas de un sentir.
Fragantes reflexiones ideadas
por cabezas de ideas elevadas.
Nos embriagan cual mágico elixir.

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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Valle-Inclán poeta


Recientemente se han cumplido 75 años de la muerte de Valle-Inclán, una de las piedras angulares del modernismo español. Aprovechando esta fecha así como la lectura conjunta de "Las sonatas" organizada por el profesor Pedro Ojeda Escudero, vamos a acercarnos a este literato atendiendo a su poesía, que a día de hoy es quizás menos conocida que su obra narrativa.

Su obra poética se reduce a tres libros: Aromas de leyenda  (1907), La pipa de kif (1919), y El pasajero (1920), recogidas todas ellas en una edición definitiva llamada Claves líricas (1930). Cuando Valle-Inclán sacó su primera obra contaba ya con los cuarenta años, esto no quiere decir que no hubiera escrito poesía antes, pues ya en su juventud realizó poemas de corte romántico que fueron publicados en periódicos como El Imparcial o El Sol. Sin embargo su compromiso con la prosa y otros quehaceres literarios le impidieron abordar serieamente la lírica hasta ya bien entrada su madurez.

  • Aromas de leyenda (1907)
Se trata de su obra poética modernista por excelencia, publicada en plena efervescencia de sus Sonatas, se caracteriza por un marcado carácter arcaizante que busca lo bucólico e idílico en un pasado remoto de corte regionalista. Utiliza ritmos típicos de su tierra —ritmo dactílico o de gaita gallega— y en once de los catorces poemas  la estrofa final está en gallego. Toda la obra se funde en un ambiente de religiosidad y misticismo que transporta al lector a un mundo de ensueños llenos de simbolismos modernistas: aves, fuentes, flores azules, atardeceres..., donde las influencias darinianas son visibles.

(LOS POBRES DE DIOS)

Por los caminos florecidos
va la caravana de los desvalidos,
ciegos, leprosos y desvalidos.

No tienen albergue en la noche fría,
no tienen yantar a la luz del día
por eso son hijos de Santa María.

El polvo quema sus llagas rojas,
sus oraciones son congojas:
van entre el polvo como las hojas.

Van caminos de sementeras,
caminos verdes entre eras,
en donde cantan las vaqueras.

COMO CHOVE MIUDIÑO,
COMO MIUDIÑO CHOVE,
POL'A BANDA DE LAIÑO,
POL'A BANDA DE LESTROVE.

  • El pasajero (1920)
A pesar de estar escrito después de la Pipa de Kif, Valle-Inclán decidió en sus Claves Líricas situarlo en segunda posición. Responde esto a que la obra desde un punto de visto formal supone la transición de su clásico modernismo al popular esperpento de los años posteriores.

El propio nombre de este libro de poemas —El pasajero— deja entrever que trata una búsqueda iniciática del poeta. Es posible que la escribiera hacia 1912-1913, tras una época de constantes viajes. Aquí el simbolismo, el esteticismo decadentista —satanismo, mujeres fatales, serpientes, la rosa como símbolo principal que denomina a la mayor parte de sus poemas—, sumado a ciertos elementos que indican ya un nuevo horizonte vanguardista, hacen de este poemario una pieza clave para comprender su evolución literaria.

(ROSA DE MELANCOLÍA)

Era yo otro tiempo un pastor de estrellas,
y la vida, como luminoso canto.
Un símbolo eran las cosas más bellas
para mí: La rosa, la niña, el acanto.

Y era la armoniosa voz del mundo, una
onda azul que rompe en la playa de oro,
cantando el oculto poder de la luna
sobre los destinos del humano coro.

Me daba Epicuro sus ánforas llenas,
un fauno me daba su agreste alegría,
un pastor de Arcadia, miel de sus colmenas.

Pero hacia el ensueño navegando un día,
escuché lejano canto de sirenas
y enfermó mi alma de melancolía.

  • La pipa de kif (1919)
El propio nombre nos hace ya sospechar que nos encontramos con algo muy diferente a lo anterior, y efectivamente, la referencia al kif —hachís—, rompe con bucolías pasadas y sirve como elemento vehicular de un mundo de ensoñaciones humíferas, grotescas en algunos casos, y esperpénticas. Los poemas del VII/XIV tratan a modo de cuadros sobre un terrible crimen con personajes de cierta índole tabernaria; en el poema XVII nos topamos con un herbolario que nos hace viajar por países lejanos y con las drogas: el opio, el hachís y la marihuana. Desde un punto de vista estructural, nos encontramos con poemas de métrica más brusca, con mucha más sonoridad que los anteriores, rimas más machaconas y un vocabulario golfante. Todo esto hace que los dieciocho poemas del conjunto total evoquen en mayor o menor medida rasgos de las vanguardias, como el expresionismo, ultraísmo...  Por tanto esta propuesta poética resulta la más original de las tres, y quizá por ello, es la que ha gozado de mayor fama entre los lectores.

(GARROTE VIL)

¡Tan! ¡Tan! ¡Tan! Canta el martillo,
el garrote alzando están,
canta en el campo un cuclillo,
y las estrellas se van
al compás del estribillo
con que repica el martillo:
¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!

El patíbulo destaca
trágico, nocturno y gris,
la ronda de la petaca
sigue a la ronda de anís,
pica tabaco la faca
y el patíbulo destaca
sobre el alba flor de lis.

Áspera copla remota
que rasguea un guitarrón
se escucha. Grito de jota
del morapio peleón.
El cabileño patriota
canta la canción remota
de las glorias de Aragón.

Apicarada pelambre
al pie del garrote vil,
se solaza muerta de hambre.
Da vayas al alguacil,
y con un rumor de enjambre
acoge hostil la pelambre
a la hostil Guardia Civil.

Un gitano vende churros
al socaire de un corral,
asoman flautistas burros
las orejas al bardal,
y en el corro de baturros
el gitano de los churros
beatifica al criminal.

El reo espera en capilla,
reza un clérigo en latín,
llora una vela amarilla,
y el sentenciado da fin
a la amarilla tortilla
de yerbas. Fue a la capilla
la cena del cafetín.


el verdugo gana el pan,
un paño enluta el banquillo.
Como el paño es catalán,
se está volviendo amarillo
al son que canta el martillo.
¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!

martes, 1 de noviembre de 2011

Llévate un poema, nº7 "Fiesta galante"

Este nuevo poema recrea una fiesta de baile, una fiesta galante donde los asistentes embriagados por el ambiente del champán y los perfumes se dejan arrastrar por la pasión y los férvidos deseos. Desde un punto de vista formal, he optado por utilizar el verso octosílabo, dándole así un ritmo más alegre al poema.




Fiesta galante

Fiesta galante, otoñal,
surge un susurro vocal,
cadencia de sinfonía
que hace brotar la alegría
regando el blanco rosal.

Las mejillas se sonrojan
mientras flores se deshojan;
las risas por las caricias;
los besos por las malicias;
los labios porque se mojan.

Ya fluyen secos champanes
a las copas de desmanes,
¡ay! gritan férvidas voces;
¡uy! responden tenues goces,
se descorchan nuevos planes.

Los perfumes... se emparejan
en lentos roces que dejan
volar los sueños alados,
y allí quedan olvidados
los pesares que se añejan.

Fiesta galante, ¡visión!,
su haz de luz cobra emoción
cuando callan los violines
y esos buenos paladines
se entregan a la pasión.

Aquí el enlace con el poema en PDF:
Fiesta galante (Imprimir sin ajuste de impresión)

viernes, 14 de octubre de 2011

Armando Buscarini, nuestro "poeta maldito"

Armando Antonio García Barrios (18 de julio de 1904-Logroño 9 de junio de 1940) más popularmente conocido como Armando Buscarini, fue uno de esos poetas que por aquellos tumultuosos y vanguardistas años '20 remó por los confines del Parnaso en busca de su isla de gloria. La categoría de poeta maldito, o, para mayor casticismo: poeta del arroyo, vendría ni que pintado en este literato fracasado, que malvivió borracho de ideal azul entre cafés, puertas de redacciones, prostíbulos y viaductos.


Biografía.

Hijo de Asunción García Barrios, fue al parecer fruto de algún affaire que su madre tuvo con algún marinero porteño allá en Argentina. Como Asunción no terminó de ver claro los resultados de su viaje por tales latitudes, regresó en estado de gestación para su tierra, Ezcaray (La Rioja), donde acabó naciendo nuestro gracioso protagonista.

De la infancia de Armando en Ezcaray poco se sabe, pero según relataba su madre, sintió pronto el gusanillo de la literatura, escribiendo poemas de inspiración becqueriana y pequeños cuentos con sus compañeros de escuela como partícipes.

En 1919 su madre marchó con su hijo a Madrid en busca de mejor vida, y es allí donde nuestro protagonista empezó a forjarse una reputación entre la larga lista de poetas olvidados. Sus excentricidades y las ganas por vivir de su escritura le hicieron "popular" en el ambiente literario de la época.Ya desde el principio hizo correr el rumor de que su padre debió ser algún marinero italiano —de ahí su nuevo nombre artístico—, y el lugar de su nacimiento el propio océano, debido, según este, a que su madre se vio obligada a huir de su progenitor en avanzado estado de gestación.

Sus correrías por el Madrid del café del Pombo y el Regina son dignas de mención: por ejemplo, podía verse a Buscarini visitar esos lares acompañado de algún funambulesco retratista, y mientras uno pintaba a algún desprevenido cliente, el otro escribía algún pareado con el nombre o apellido del retratado; también era famoso su "puesto ambulante" de opúsculos poéticos en la calle de Alcalá, donde para atraer la atención de los viandantes prendía en las fachadas panfletos con frases magestuosas: «Con la serenidad se dominan los acontecimientos y los hombres»; «soy uno de esos poetas que la gente desprecia y llorará después»; «mi último libro vale una fortuna, pero lo vendo al precio de cuatro reales».
Tampoco descuidó la parte económica en lo que a las ventas de sus ejemplares se refiere; y es que no dejaba de ser curioso que vendiera sus obras autografiadas a mayor precio, llegando incluso, a negar la autenticidad de aquellas que no lo estuvieran.

En la étapa final de sus vida literaria Buscarini también intentó captar la atención de los periódicos con acciones poco ortodoxas; como sus falsos y repetidos intentos de suicidio en el Puente de Segovia, intentos muy comentados en su época, y que tenían una clara finalidad propagandística. Y es que nuestro bohemio buscaban atraer la atención y compasión de la prensa para poder publicar alguno de sus poemas en ella, como en La Libertad, El Imparcial o La Tribuna. Huelga decir que esta estratagema le sirvió las primeras veces, al final, a base de repetir la artimaña, lo que se ganó fue una cómoda habitación en el Hospital.

Buscarini, a pesar de sus titánicos esfuerzos, nunca llegó en vida a alcanzar la fama que él bien creía merecer. Además, ya sea por su infructuoso intento de conseguir el prestigio en el ingrato mundo literario; por las penalidades vividas: el hambre, vida disoluta de su madre, fracasos amorosos...; o quizá por todo ello junto, lo que es incuestionables es que su salud mental fue degenerando con los años hasta desarrollar una esquizofrenia. Como ejemplo, valdría recordar que el joven poeta llegó en alguna ocasión a acusar a su madre de confabular contra su persona, inoculándole, según él, venenos en la bebida y objetos punzantes en las migas de pan. Finalmente, y como era de esperar, entró en mayo de 1929 en el Departamento de Dementes del Hospital de Madrid. Desde entonces y hasta 1940 —año de su muerte por una tuberculosis pulmonar— su destino fueron los manicomios provinciales de Valladolid y de Logroño. Funesto final por tanto, para un artista cuyo pecado fue creer en el ideal de la gloria.

Ya hemos visto que triste y corta fue la vida de Buscarini. Iluminado romántico que vivió en menos de cuarenta años una vida de cien. Se podrían contar muchas más andanzas del malogrado vate, como sus codeos —aunque de soslayo— con los grandes literatos del momento: Eduardo Marquina, García Cansinos Assens, Valle-Inclán...; pero cuestiones de peso, —no aburrir en demasía a mi atento lector— me impiden extenderme más.

Pasemos ahora a su obra.

Obra.

La obra de Buscarini fue relativamente prolija en número, y lacónica en contenido, para los pocos años en que escribió. Cultivó la novela corta, el drama, y especialmente la poesía. Ya dijimos que sus obras se publicaban en opúsculos (cuadernillos) de claro estilo romántico y modernista —en una época en que el modernismo quedó relegado a un segundo plano—.

De su lírica cabría decir que está cargada de romanticismo trágico, canciones dolientes, homenajes a mujeres de baja alcurnia, todo ello aderezado con toques de un reiterativo yo egocéntrico y resentido.

En cuanto a la prosa, resulta muy interesante por los tranfondos desgarrados de la vida airada madrileña: prostitución, asesinatos, desamores, miseria; protagonizados por toda una panoplia de menesterosos y patriotas de la golfemia capitalina. En su prosa Buscarini abandona los aires modernistas y se acerca más a las corrientes del costumbrismo y naturalismo. De aquí destacan Mis Memorias 1924, escritas con veinte años y en pequeños capítulos en forma de sketchs; y su obra dramática El Rufián 1928 probablemente su mejor obra dramática publicada poco antes de ingresar definitivamente en el Hospital.

Para concluir esta pequeña semblanza de tan interesante artista, me gustaría dejarles constancia de algunas de sus principales obras de forma cronológica, y si no están todas, están sin duda las más interesantes y representativas.
  • 1919 Ensueños (Poesía),
  • 1920 Cancionero del arroyo (Poesía),
  • 1921 Yo y mis versos (Poesía)
  • 1923 Sor Misericordia (Teatro), El riesgo es el eje sublime de la vida (Narrativa), El arte de pasar hambre (Narrativa), Primavera sin sol (Poesía). 
  • 1924 El aluvión (Cuentos golfos), Las luces de la Virgen del Puerto (Narrativa), Maruja la de Cristo (Narrativa), El Rey de los milagros (Teatro).
  • 1925 La Reina del bosque (cuento maravilloso), San Antonio de la Florida (Narrativa)
  • 1927 La cortesana del Regina (Narrativa), Los dos alfareros (Teatro)
  • 1928 El rufián (Teatro), El umbral del recuerdo (Poesía)

Buscarini hoy.

En la actualidad la memoria de Buscarini comienza a ser rescatada del olvido, gracias en primer lugar a la ingente labor del popular novelista José Manuel de Prada; también hay una editorial con su nombre —http://editorialbuscarini.com/— que se ha encargado de recuperar sus obras; y en su pueblo —Ezcaray— se le ha rendido homenaje con una calle. Son muchos más los que de una forma u otra continúan trabajando por rescatar del océano del silencio a nuestro otrora náufrago; y entre todos ellos no podríamos marcharnos sin mencionar la web http://webs.ono.com/ruben.marin/index.htm donde encontraremos la recopilación informativa más completa sobre el autor.

Hoy, por tanto, podemos afirmar que el denodado trabajo de Buscarini por alcanzar la fama no cayó en ningún saco roto; lo que pasó simplemente, es que ese saco era muy hondo, y por tanto el reconocimiento le llegó con ochenta años de retraso.

Para concluir les dejo a todos ustedes con uno de los poemas que mejor reflejan el sentimiento de Buscarini por el trabajo de la poesía, sentimiento además, que bien puede representar por igual a todos aquellos que seguimos peleando con espadas de versos y escudos de rimas en los campos de la Literatura.

El Poeta

Sentado junto a una mesa
carcomida por el tiempo
y alumbrado débilmente
por la luz de un quinqué viejo,
un joven pálido escribe
en cuartillas, varios versos.
Es un poeta, las noches
pásaselas escribiendo...
Anhela la gloria, joya
más valiosa que el dinero.
Y continua impasible,
sin descansar un momento,
hasta ver recompensados
algún día sus desvelos.

Mi tributo. 

Soneto A Buscarini de la colección poética Neodariadas.




domingo, 2 de octubre de 2011

Llévate un poema nº6, "El tedio"


Llegamos al ecuador de la colección, pues doce números, como doce son los meses del año, durará este proyecto poético.

Este mes reflexiono sobre uno de los mayores enemigos de nuestra sociedad: el tedio, cuya compañía en el gremio de los artistas resulta más devastadora si cabe. Quién de nosotros no ha sufrido alguna vez de tan virulenta enfermedad: ya sea sentado en la molicie del sillón viendo pasar las horas junto al televisor; o perdiendo el tiempo en un bar cualquiera, por no tener nada mejor que hacer. Pues bien, desde estas líneas llamo a todos a combatirlo, a salir, a crear, a dejarse llevar por algún hobby; en definitiva a buscar solución cuando el pródromo del tedio comience a acecharnos


El tedio

El tedio es el freno del tiempo imparable,
siniestro como esas charcas de bosque
donde aguas infames
arrastran profundo clamores sin nombre.

Igual que un candente desierto de arena
con sus sempiternas tormentas de ardores,
devora las fuerzas y grandes ideas:
devora horizontes.

Falaz y viciado,
enseña torcidos e insanos deportes;
traidor compañero, persigue el fracaso
de buenos proyectos robando ilusiones.

Como el narcótico de efectos dañinos
acalla clamores;
suprime verdades con ruegos marchitos,
y borra las penas en tóxicos odres.

El tedio es el numen de los vates muertos,
de los que no escriben, no riman, no comen,
de los que por dentro
secaron la fuente de sus diestras dotes.


Aquí el enlace con el poema en PDF:
El tedio (imprimir sin el ajuste de impresión)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

"El reino de la calderilla" o la historia de la bohemia hampona

En una entrada anterior comenté como la obra de Henry Murger «Escenas de la vida bohemia» podía entenderse como la publicación que inició el género de la literatura bohemia. Pues bien, ahora vamos a acercarnos a «El reino de la calderilla» de Emilio Carrere, texto que adoptando los mismos recursos que la obra de Murger, lo que hace es desmitificar todo ese aura galante y romántico de la clásica bohemia.


El reino de la calderilla


Escrita por el madrileño Emilio Carrere (1881-1947)—cronista de la bohemia primisecular— la obra en un refrito de cuentos o historias cortas publicadas entre la segunda y tercera década del siglo XX.

En ella se suceden, de manera algo caótica, toda una caterva de situaciones protagonizadas por personajes unidos bajo el supuesto estandarte de la bohemia. Aquí, al contrario que en «Escenas...» los personajes vienen y van en cada capítulo, no hay un cenáculo definido como en la historia de Murger. Algunos de los protagonistas desaparecen, otros se entrecruzan, y otros reaparecen varios capítulos más tarde. Ahora bien, lo que sí resulta interesante de todo ello, es que entre los personajes ficticios, tenemos otros que bajo nombres falsos esconden a reales, por ejemplo: bajo el nombre de Lázaro Ocaña se esconde Pedro Galvez (poeta que pasó un tiempo en la cárcel de Ocaña y que entre sus truculentas historias se cuenta la de que un buen día limosneó por los cafés de Madrid con un bebé muerto —supuestamente su hijo— en busca de unas pesetas con las que poder enterrarlo); también tenemos al librero Gregorio Argüello que es nada más y nada menos que el gran librero y editor del clan de los modernistas Gregorio Pueyo.

Con respecto a las situaciones representadas, en más de una ocasión resultan una parodia de «Escenas...» —como cuando los bohemios gastan el dinero ganado en complacer a sus caprichosas queridas, o, como cuando en la escena final un personaje va a quemar los recuerdos de su amor de bohemia y a última hora decide guardárselos—, eso sí, en la versión de Carrere el sabor edulcorado y algo idealizado de la versión francesa desaparece. Y es que a los capítulos cómicos le suceden otros más crudos que incluso rozan lo sórdido y patético.

Para concluir esta parte del artículo me gustaría advertir que debido precisamente a este  guion de unión crítico-desmitificador de la obra española respecto de la francesa, resulta aconsejable a los interesados en ambas lecturas que se acerquen a ellas leyendo primero la de Murger, y seguido la de Carrere, ya que así podrán apreciar muy bien todas las sutilezas críticas que esconde «El reino..» respecto de «Escenas...».

La bohemia no es el camino

Tanto Murger como Carrere están de acuerdo en algo: la bohemia no es el camino para triunfar; ahora bien, si para el primero esta es una etapa comprensible —natural— en la vida del artista, para el segundo, esta es la causa de su fracaso.

«Es preciso destruir la leyenda de la bohemia. En la calle, bajo los canalones, en la taberna, o en el ocio del café no es posible hacer nada bello, nada definitivo. Ya conoces la famosa frase de Baudelaire "la inspiración es hija del trabajo diario"».


Ejemplares de "El reino de la calderilla" y "Escenas de la vida bohemia"


Volvamos otra vez a Murger y analicemos el final de su historia: al final de la obra, Marcel (el pintor), comenta a Rodolphe (el poeta): «se nos acabaron los tiempos de juventud, despreocupación y paradoja...»; «llegaremos al filo de los treinta años desconocidos, aislados, asqueados de todo y de nosotros mismos, envidiando a cuantos veamos alcanzar una meta... obligados a recurrir para vivir, a los vergonzosos medios del parasitismo»; «no es posible estar impunemente enamorado durante tres años de una Musette o de una Mimi. ¡Todo se acabó...».

Al final, nuestros Marcel, Rodolphe, etc., más maduros acaban abandonando por tanto la vida de jóvenes idealistas, eso sí, y esto es muy importante para la compresión de la obra de Carrere, el cenáculo parisino abandona la bohemia triunfando en sus respectivas ramas; por lo tanto, esto avala la idea de que la forma de vida bohemia es una etapa de vida juvenil, de transición, que con todas sus penalidades y desdichas, forma parte del camino que los artistas recorren para alcanzar la gloria en el mundo de las letras y el arte, es decir: la crítica a esta forma de vida, pese a las palabras de Marcel, queda un tanto diluida.

Al contrario, en «El reino de la calderilla», las Musettas acaban asesinadas, y los Rodolphes encarcelados por asesinato, los Collines abandonan la filosofía para dedicarse a la industria de las conservas de carne conejo, y las Mimis no regresan a última hora arrepentidas para fenecer con sus Marcelos añorados. Tan solo uno, de toda la amalgama de pintorescos bregadores, consigue triunfar en el mundo de Carrere, y a pesar de todo, su discurso final resulta más amargo que dulce: «Mi juventud, que no ha de volver más, ha sido sacrificada con necio heroísmo, en aras de mi ideal del arte. Mis años mozos, de soñadora bizarría, han sido un melancólico cañamanzo, donde el dolor, la miseria y el hambre han bordado sus flores mosntruosas».

Extraemos así, del discurso de Carrere, que la bohemia no es buena, sino cruel, que es el camino más seguro a la cárcel o al hospital, que pasando penalidades y buscando sustento no se escriben grandes obras, y que las grandes obras no son fruto de la improvisación ni se escriben en lugares pintorescos, sino que son fruto del esfuerzo y la tranquilidad, y en esto coincide con otros grandes autores como el romántico Bécquer: «Efectivamente, es más grande, más hermoso figurarse al genio ebrio de sensaciones y de inspiraciones, trazando a grandes rasgos, temblorosa la mano con la ira, llenos aún los ojos de lágrimas,o profundamente conmovido por la piedad, esas tiradas de poesía que más tarde son la admiración del mundo; pero ¿qué quieres? No siempre la verdad es lo más sublime».

En definitiva «El reino de la calderilla» trataba de actuar de vacuna contra el virus de la bohemia; virus que  Murger y sus adláteres inocularon a varias generaciones de jóvenes idealistas que soñaban con emular las románticas historias literarias del cenáculo parisino.

Para concluir, vamos a suscribir el discurso axial de la obra carreriana con otro fragmento del libro, en donde, un bohemio reflexiona directamente sobre la obra del escritor francés:

«Murger les había defraudado, y además aquí no hay ambiente... En el desamparo de sus días no habían sonado nunca las risas musicales de Musseta ni habían bebido lágrimas de Mimí, en una hora dulce de reconciliación, ni la locura les había prestado su látigo funambulesco de cascabeles para sus tedios infinitos. Había que rectificar la vida; tenía que buscar una querida bonita y alegre... y algún dinero».

Epílogo: sobre Emilio Carrere


Carrere como ya mencionamos al principo de la entrada, fue un cronista de la bohemia, de ciertos matices afrancesados en su poesía, al estilo de los «poetas malditos», traductor y admirador de Baudelaire y Verlaine. Ahora bien, si por un lado gustaba de escribir sobre la bohemia, copiar el estilo murguiano de «Escenas...»,—llegó a escribir dos poemas en honor de Musseta y Mimí—, frecuentar cafés, rondar por la noche en busca de las musas, etc.; por otro lado, el discurso en su obra, especialmente a partir de los años '10 del XX, distaba mucho —como hemos visto— del de Murger. Y llegados a este punto, uno podría hacerse la siguiente pregunta: ¿A qué se debe esta ambigüedad?, la pregunta tiene fácil solución cuando se profundiza en la vida del propio Carrere. Y es que si este escribió sobre la bohemia, e incluso la frecuentó para empaparse de sus costumbres, o simplemente por atracción: Carrere no fue un bohemio, o al menos, no como los que se describen en la literatura. Sería más correcto decir que Emilio Carrere se sirvió de la bohemia para vender más facilmente su obra, y es que las historias de miserias ajenas atraían por aquel entonces a la clase medio-baja burguesa —su estratro lector más numeroso—.

"Casticismo madrileño" y "bohemia hampona", fueron sus temas más recurrentes, estos le funcionaron bien a nivel de ventas— "y si algo funciona para qué dejarlo", debió de pensar el maestro—; aunque esta actitud también le produjo críticas acerbas en el mundo literario, especialmente de Cansinos Assens. Se le acusó de repetirse machaconamente y de ser monótono, de no evolucionar... Carrere núnca se interesó por el mundo académico, y esto, le costaría caro a la larga. Basta recordar la respuesta que dio en una entrevista ante la pregunta de si le hubiese gustado ser académico:

«Si yo tuviese una enfermedad peligrosa, como la lepra, sí: para contagiar a los académicos».

Ya muerto y andando el tiempo prevaleció la idea de un Carrere mediocre, lejos quedaban los lauros de uno de los autores más populares de los años '10 y '20 del siglo XX, de un autor solicitado por periódicos como ABC, El Imparcial, El País, Aquí Madrid, del primer poeta en antologar el modernismo, etc.

Sea como fuere, bohemio o no; autor de primera o de segunda; poeta, novelista o articulista; lo que no podemos ignorar es que Carrere es una pieza clave de la literatura primisecular hispana. Formó parte importante de ese movimiento modernista de corte romántico; fue un autor que sobrevivó al ultraísmo, y a la Generación del 27; y solo por ello, debería ser rescatado del semi-olvido entrando de nuevo y con fuerza en los catálogos actuales de este rompecabezas tan extraño y complejo que forma nuestras letras.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Llévate un poema nº5, "La musa de la orilla"

Mes de septiembre y se acerca el otoño. Para la colección de "Llévate un poema" he realizado una obra de corte totalmente romántico. Nos encontraremos un soto donde una hermosa musa baila y canta acompañada de dríades y náyades, a su vez, estas son observadas por un prendado poeta que ante tan soberbio espectáculo se inspira para crear sus versos. Pero como todo lo bueno tienen un final, una mala llovizna acaba con el idílico paisaje y nuestras ninfas se marchan dejando a su observador mojado y sin rimas.

Espero que les guste.


La musa de la orilla

En la orilla había una musa
de gran sonrisa alabastrada,
lindos ojos de miel mirada,
de faz alegre, tez albina,
en cuyos ígneos cabellos
rielaba el sol con sus destellos.

Y allá entre los chopos y adelfas
cariñosa y presta ofrecía
un descanso, buena armonía,
el secreto de los arrullos
que escondía el augusto río
al ser grande su poderío.

Dríades y náyades con
ella bailaban de la mano,
y junto a un roble muy anciano
tocaban cítaras y liras,
silbaban notas, y ligeras,
clamaban odas de otras eras.

Y entre densos cañaverales
un poeta otrora distante
desplegó, con pulso constante,
delicados y excelsos versos,
finas metáforas, sedeñas
rimas. «Salve ninfas risueñas».

Mas en lo álgido, el deslumbrado
artista perdió en una brizna
a su musa en torva llovizna;
y sus escritos ya deshechos
hallaron sentires perdidos
en folios de sueños caídos.

Aquí el enlace con el poema en PDF:
La musa de la orilla (Imprimir sin ajuste de impresión)

lunes, 22 de agosto de 2011

En los jardines quejumbrosos








Guy Rose "Girl in a Wickford Garden"



Escenarios de mantos heladores
se muestran en jardines quejumbrosos,
ululan fuertes hálitos
que arroban a gladiolos;
hay caminos sombríos hacia ninguna parte
y pozos que retienen los suspiros de lloros,
brillantes por monedas de deseos
mojados por espejos de sollozos.
Mientras, crecen las brunas rosaledas
con cristales transidos en abonos,
y en luengos campos glaucos de estertores
expelen sus aromas alevosos.
Cobijan tristes sauces
ilusiones de oro
que se pierden en lindes lejanas de suspiros
cercadas por raíces de profundos abrojos.
Y entre aquellos jardines
al abrigo del quiosco
la más linda muchacha de mirada
zafira, guarda el cofre de un tesoro:
un corazón bermejo,
un sentimiento hondo,
una bella promesa recamada con lauros
que aguarda febrilmente las glorias del devoto.


martes, 2 de agosto de 2011

Llévate un poema nº4, "El color de las nubes"

Un mes más y un nuevo número de la colección, y ya van cuatro. Este mes dedico mi habilidad rectilínea a las nubes. Las nubes, sí, esas eternas compañeras, que sobre nuestras cabezas motean la inmensidad del azur brindándole diversos matices de colores. ¿Acaso no resulta más bella la aurora cuando las nubes la acompañan y se irisan con sus incipientes rayos?, ¿y el ocaso?

Por último, no me queda más que dedicar este poema a todos los soñadores y artistas que son capaces de captar y disfrutar del halo de tan excelsas y vaporosas presencias.



El color de las nubes

Las nubes con tesón
bien adornan la bóveda celeste
con formas y pigmentos que sorprenden;
y elevan su color
en el empíreo lienzo complaciente
tamizando los rayos más perennes.

Cuando reina el azul
se cubren de unas túnicas albinas
tejidas con los hilos de las brisas;
celebran su virtud
al son de angelicales melodías
bailadas al tañido de las liras.

Cuando tristes se ven
acuden en caterva plañidera
bañando con sus vidrios malas penas;
demuestran su adustez
con truenos, rayos, tremendas estelas,
y figuras oscuras y severas.

Mas si alegres están
se maquillan de fuertes arreboles,
naranjas, y ambarinos seductores;
resaltan su beldad
con lívidos ocasos de emociones
preludiando los mantos de la noche.

Las nubes son así:
mudables, vaporosas, impalpables,
bullidoras de grandes bacanales;
y saben erigir
consagrados y oníricos altares
en los templos de vastos ideales.


Aquí el enlace con el poema en PDF:
El color de las nubes (Imprimir sin ajuste de impresión)

lunes, 18 de julio de 2011

Las letras y las artes


"Las artes y las letras" —en mi caso "las letras y las artes" por cuestiones de preferencia— son el binomio más elevado del saber humano, enseñas de la creatividad y necesarios instrumentos para un saludable y correcto desarrollo de la civilización. Por todo ello, y más, les rindo homenaje en este nuevo poema.

Que lo disfruten.


Las letras y las artes

Las letras y las artes
se corresponden a una hermosa pareja,
que cual buenos amantes
devora los frutales de la naturaleza.

Allí ricos pintores
dan trazadas de signos y lazadas de letras,
y plastifican guiones
que narran irisadas y picantes escenas.

Literatos escriben
en lienzos de algodón imprimados de poemas,
prosifican sus tristes
matices en collages de cuentos y novelas.

Los músicos más clásicos
tocan discursos de pensadoras corcheas,
propugnan sus teclados
justos acordes y resonancias perfectas.

Y esos locos filósofos,
exquisitos compositores de almas creencias,
toman restos sinfónicos
trasladando las mentes a etéreas orquestas.

Las letras y las artes
se corresponden a una hermosa pareja
que mirándose yace
embriagada por tintos colores de acuarela.

Julio 2011

martes, 12 de julio de 2011

Rutas y poesía para el verano: Antonio Machado

Qué mejor forma de conjugar turismo y literatura que con una de esas interesantes rutas culturales que aprovechan algún hito histórico o novelesco para atraer turismo a sus tierras. Rutas como por ejemplo: la del Quijote, el Cid, el Lazarillo...; pues bien, para el caso que nos atañe a nosotros —la poesía— vamos a otear un poco la interesante "Ruta de Antonio Machado en Soria".

Pero antes que nada pongámonos en antecedentes: Antonio Machado vivió en Soria algunos años de su vida, concretamente desde 1907 a 1912. El hecho de que emigrara a Soria se debe a que aprobó una oposición de profesor de francés y eligió esa ciudad para desempeñar la tarea. Allí conoció a una núbil muchacha: Leonor Izquierdo, de apenas 13 años, con la que acabaría casándose un par de años más tarde (1909). Este suceso no estuvo exento de polémica ya que Machado contaba con 34 años cuando se casó —más del doble de años que la niña—. En 1911 viajó a París para mejorar sus conocimientos lingüísticos, y lo que prometía ser una feliz estancia para Leonor, se tornó en un viaje luctuoso, pues, desgraciadamente en París contrajo la "romántica" enfermedad de la tuberculosis. Esto hizo que, por recomendaciones médicas, ambos tuvieran que volver a Soria en busca de mejores aires que ayudaran a sanar a Leonor. Huelga decir que estos aires no curaron la enfermedad de la púber y acabó feneciendo un 1 de agosto de 1912. Tras el aciago suceso el vate abandonó definitivamente la ciudad castellana y marchó a Baeza (Andalucía) para continuar con la enseñanza.



                                           Antonio Machado y Leonor Izquierdo.

Si los años de Machado en Soria no fueron muchos, sí que fue mucha su importancia en relación con el transcurrir de su vida. El solar soriano y el recuerdo de Leonor le marcaron profundamente, ya en varios de sus poemas pueden verse reflejados estos temas. De hecho la conocida obra «Campos de Castilla» (1912), no se podría haber concebido sin la estancia de A. Machado en la provincia castellana.

Por citar algunos ejemplos tenemos:

- Campos de Soria (poema de exaltación a estas tierras y con ciertos matices regeneracionistas).
- A un olmo seco (hermoso poema escrito en el estertor de la vida de Leonor, el viejo olmo enfermo es una metáfora de la adolescente, por la cual, todavía se guardaban vanas esperanzas de que superara la enfermedad).
- CXIX Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería... (recuerdo de Leonor).
- CXII Soñé que tú me llevabas... (recuerdo de Leonor).


La ruta de Antonio Machado

Y Ahora profundicemos en el leitmotiv de esta entrada, que no es otro que la ya mencionda ruta.


La ruta o rutas, sería más correcto, no son otra cosa que una serie de puntos de interés que guardan relación con la estancia de nuestro protagonista en la ciudad. Así tenemos organizados estos puntos en seis rutas:

La 1ª. "Ruta Espiritual" Muestra las diferentes viviendas de Machado, el instituto donde trabajó, el casino donde buscaba entretenimiento...

La 2ª. "Ruta San Saturio" Donde podemos realizar un paseo similar al que gustaba hacer el famoso poeta por aquel entonces. Como curiosidad podremos encontrar en la plazoleta de San Saturio un pequeño busto homenaje que se dedicó a A. Machado en 1932.

La 3ª. "Ruta Nupcial" Como bien indica su nombre, se trata del recorrido que realizaron el poeta y su novia hasta la iglesia. Este recorrido que para muchas parejas hubiera sido motivo de gozo, se tornó amargo para Machado, ya que allí fue increpado por alguna voces precisamente por el asunto de la diferencia de edad.

La 4ª. "Ruta Esperanza" Muestra el paseo que realizaba la pareja cuando Leonor ya estaba convaleciente. Su destino era la ermita del Mirón donde la muchacha tomaba el aire y rezaba.

La 5ª. "Ruta la sombra de Leonor" Aquí, como elementos más característicos, veremos el famoso olmo seco que sirvió de inspiración a Machado para su famoso poema, también podremos observar una placa homenaje con el poema machadiano. Se concluirá la visita en el cementerio, donde está la tumba de la infeliz esposa.

                                  Imagen del famoso "Olmo seco"


La 6ª. "Ruta Alvargonzález" esta última ruta está dedicada a al popular personaje del romancero viejo: «Alvargonzález». Machado escribió un pequeño romance en su honor tras la visita que realizó en 1910 para conocer el nacimiento del viejo río Duero.

Para concluir, todos aquellos que estén interesados en conocer más, no dejen de visitar la web de las rutas cuyo enlace aquí muestro.

http://www.antoniomachadoensoria.com



Y antes de irme les dejo el enlace de un estupendo artículo publicado en el "Magazinemodernista", donde se investiga otro amor secreto que Machado tuvo en los años 20, así como de la relación que este guarda con algunos de sus poemas.

«Dos secretos de Antonio Machado y Pilar de Valderrama: La oscura Canción VIII y el nombre de Guiomar».

jueves, 7 de julio de 2011

El archivo del purgatorio


Con motivo del creciente número de entradas del blog, y como el sistema de etiquetas no termina de ser muy claro a la hora de intentar visualizar en todo su contexto los poemas y artículos escritos aquí; he creado este archivo para que todos aquellos que lo deseen, y estén interesados en mi obra, puedan visitar sin pérdida de tiempo cada una de las entradas.

El archivo será actualizado cada vez que se publique algo nuevo, y para facilitar su búsqueda, quedará un enlace directo en el lado derecho del blog.

Por último, solo me queda desear que esta nueva organización les sea de utilidad a todos.

Año 2011

- Febrero

- La hermosura de una infanta (Poema)
- Sueños rotos (Poema)
- Crisis (Poema)
- Cuando el último día del otoño... (Poema)
- Bebiendo vino... (Poema)
- El teatro de las ánimas (Poema)

- Marzo

- Ciudades (poema)
- Tedioso y enfermo (poema)

- Mayo

- Francisco Villaespesa y La copa del rey de Thule (Semblanza y Reseña)
- Serie: Llévate un poema nº1
- Soneto al "té" (Poema)

- Junio

- El dadaísmo y la poesía (Reseña)
- Llévate un poema nº 2. "El impresionismo"
- La bohemia según Murger (Reseña)

- Julio

- Llévate un poema nº3 "El verano"
- El archivo del purgatorio
- Rutas y poesía para el verano: Antonio Machado (Turismo)
- Las letras y las artes (Poema)

- Agosto

- Llévate un poema nº4 "El color de las nubes"
- En los jardines quejubrosos (Poema)

- Septiembre

- Llévate un poema nº5 "La musa del río"
- El reino de la calderilla o la historia de la bohemia hampona. (Reseña y semblanza)

- Octubre


- Llévate un poema nº6 "El tedio"
- Armando Buscarini, nuestro "poeta maldito" (Semblanza)

- Noviembre

- Llévate un poema nº7 "Fiesta galante"
- Valle-Inclán poeta (Reseña)
- 25 de noviembre "Día de las librerías"

- Diciembre

Llévate un poema nº8 "Vigilia"
El ultraísmo, entre el modernismo y la generación del 27 (Reseña)

Año 2012

- Enero

- Llévate un poema nº9 "Visiones"
- Salvador Rueda, en los albores del modernismo español. (Semblanza)


- Febrero


- Llévate un poema nº10 "Olvido"
- Travesía al abismo (Poema)
- La huelga de los poetas, una novela de Cansinos Assens (Reseña)

- Marzo

- Llévate un poema nº11 "La dama de luto"
- Pedro Marquina o el afligido devenir de una historia de la bohemia. (Semblanza)

- Abril

- Llévate un poema nº12 "Panteón egregio"
- El periodo prosódico. (Métrica)

- Mayo

- José Asunción Silva, poeta, novelista y suicida. (Semblanza)
- De sobremesa, la novela decadente de un dandi colombiano. (Reseña)

- Junio

- Manuel Machado, París y la pintura (Ensayo)
- Neodariadas (Presentación)

- Julio

- Pelayo del Castillo, del teatro al hospital (Semblanza)

- Agosto

- Ars poética, La ménade (Métrica)
- Julio Donoso, la locura de un poeta (Semblanza)

- Septiembre

- Treinta años de mi vida, de Enrique Gómez Carrillo (Reseña)

Año 2013

- Julio 

- "Las tres copas de Wilde" o un canto a la belleza estética (Presentación)

- Septiembre 

- "El sol de la bohemia y sus satélites" presentación de una novela de Florencio Moreno Godino (Presentación)

- Octubre

- Spoken word "sonatina negra" (Spoken Word)

- Noviembre

- Spoken word "Riesgo de hablar" (Spoken Word)
- "Teresa" un relato romántico (Relato)

- Diciembre

- Nueva presentación de "El sol de la bohemia y sus satélites" de Florencio Moreno Godino (Presentación)

Año 2014

- Enero

- "Bubu de Montparnasse" y las penurias de las cortesanas de París (Reseña)

- Febrero

- Entrevista a Pablo Parra: un librero de viejo (Entrevista)
- Entrevista a Eva Morera, presidenta de 'El Rincón del Romántico' (Entrevista)

- Marzo

- Entrevista a Javier Cinca Monterde, un librero y algo más (Entrevista)
- Algo se mueve en la universidad (Crónica)

- Abril

- Entrevista a Javier Ordovás, recuperando la memoria del 'Siglo de Oro' (Entrevista)

- Mayo

- Crónica de un encuentro (Crónica)
- Onirismos en la presentación de 'Crónica y mirada: aproximaciones al periodismo narrativo' (Crónica)

- Junio

- 'Todos somos belgas', una hilarante comedia de Miriam Segura (Crónica)
- Luis Felipe y la I República (Crónica)

- Julio

- Cuando la poesía y la pintura se aúnan en un solo corazón: Anaïs Pérez Layed (Entrevista)

Año 2015

- Enero

- Ignacio Artigas Matute, escritor y autor de 'El collar de plata' (Entrevista)

- Mayo

- Daniel García Arana, la crítica al ritmo de 'beat' (Entrevista)

- Julio

- Relatos crepusculares de arte, locura y sicalipsis (Presentación)

- Agosto

- Julio Camba: periodismo, bohemia y anarquismo (Artículo)
- Pedro Marquina, entre la bohemia y la golfemia (Semblanza)

- Noviembre 

- Aromas de nardo indiano que mata y de ovonia que enloquece o la amalgama de la decdencia (Reseña)

- Diciembre

- Raúl Herrero, la originalidad tornada en materia (Entrevista)

Año 2016

- Enero

- La movilmanía (Crónica)

-Febrero

- Monsieur de Bougrelon, sobre un viejo dandi perdido entre rarezas (Reseña)

- Marzo

- Entrevista a Adrián Flor, juventud, trabajo e inquietud (Entrevista)
- Brujuleos por la XII 'Feria del libro viejo y antiguo de Zaragoza' (Crónica)


- Junio

- Rimbaud y el incidente con Étienne Carjat (Artículo)

- Octubre

- ARS POÉTICA: análisis métrico y rítmico en dos poemas de 'Tempus Fugit' (Métrica)

- Noviembre

- Impresiones y comentarios a una lectura de Ángel Guinda a la salida del trabajo (Crónica)

- Diciembre 

- José Gabarre: poeta, cantante y rossista (Entrevista)

Año 2017


- Derivas e impresiones (I) (Prosa lírica)


- Derivas e impresiones (II) (Prosa lírica)

- Derivas e impresiones (III) (Prosa lírica) 


- Derivas e impresiones (IV) (Prosa lírica)


- Derivas e impresiones (V) (Prosa lírica)

- Anarquismo en la literatura bohemia (Artículo)
- Derivas e impresiones (VI)

- Julio

- ALGUNOS ESPACIOS DE SOCIABILIZACIÓN ARTÍSTICA: Las veladas privadas y teatros de salón (Artículo)
- Derivas e impresiones (VII) (Prosa lírica)

viernes, 1 de julio de 2011

Llévate un poema nº3 "El verano"

En este nuevo número de la colección los lectores podrán disfrutar de un poema de corte totalmente modernista. Como curiosidad cabe decir, que en la penúltima estrofa he rendido un pequeño homenaje a Valle-Inclán mencionando una de sus obras más características «Las sonatas» concretamente la de estío, así como a su protagonista: el marqués de Bradomín.






El verano

Llegaron esos días estivales
cargados de bochornos
y ligeras vestimentas sensuales;

ya jalonan las plazas y callejas
cuerpos angelicales
con sonrisas que pican como abejas.

Las playas, son escapes adorados,
llaves para esas rejas
de cárceles e infiernos agostados;

y allá surgen amores de verano
fugaces y exaltados
que mueren con el frío más temprano.

Las naturas, se timbran excelentes
en nuestro campo anciano
con los oros y cobres refulgentes

que atraen golondrinas y carracas,
¡qué aves tan valientes!
cruzando por las aguas demoniacas.

Los frutales, son buenos aposentos,
rimas afrodisiacas
que los mirlos acogen muy contentos;

y sus frutos copiosos y maduros,
son dulces alimentos
que animan a los rostros más oscuros.

Ya suenan las sonatas del estío
¡qué ritmos!, ¡qué conjuros!,
"bradomines" llamando al albedrío;

son los meses más ricos y arrogantes,
blasón del desvarío
que enciende corazones anhelantes.

Aquí el enlace con la obra en PDF:
Llévate un poema.nº3 (Imprimir sin ajuste de impresión)

lunes, 20 de junio de 2011

La bohemia según Murger.

Si tuviéramos que realizar un listado de nombres que hayan contribuido a acuñar el término "bohemia" como sinónimo de vida azarosa practicada por ciertos personajes —generalmente algo excéntricos, bregadores denodados de las artes, asiduos practicadores de nocturnos deportes, y por lo general expertos piruetistas pecunarios y deudores flotantes—, sin duda el nombre del parisino Henry Murger (1822-1861) aparecería en grandes letras mayúsculas. Todo ello gracias a su obra «Escenas de la vida bohemia»; y es que esta obra más que como una novela, debemos entenderla y leerla como una recopilación de usos y costumbres noveladas sobre tan interesante clase literaria.

«Escenas de la vida bohemia» fue primero publicada por entregas a modo de folletín en el periódico «Le Corsaire» entre 1845/49, y después se compiló de formas varias hasta adoptar definitivamente —en 1852— su nombre actual. Murger empieza contándonos en ella como un conjunto de jóvenes artistas —un pintor (Marcell), un poeta-dramaturgo (Rodolphe), un músico (Schaunard) y un filósofo (Colline)—, por intercesión de un travieso sino, forman cenáculo y viven toda suerte de situaciones —muchas veces vodevilescas— en el París de 1840. Unas veces los tenemos esquivando pagos, buscando sustento, quemando sillas para calentar heroicas veladas...; y otras, las menos, los tenemos derrochando los francos ganados en cenas por caros restaurantes, estrenando fracs elegantes, e incluso contratando sirvientes. Evidentemente toda esta serie de excesos galantes tiene como resultado el retorno al país de las angosturas económicas.

Tal fue el éxito de esta obra en su día, que llevó al propio Murger a escribir su adaptación para teatro; una adaptación que serviría después de base para dos óperas: una de Leoncavallo, y otra muy admirada aún hoy de Puccini: «La Boheme».



Nos encontramos en definitiva con toda una panoplia de arquetipos del mundo de la cultura bohemia; y es que mucho se ha escrito desde entonces sobre esa "santa bohemia", algunos la han ensalzado, y otros —muchos más— la han desmitificado. Nosotros llegados a este punto no vamos a indagar qué hay de cierto y qué de leyenda sobre este mundo, pues de lo que aquí se trata es de conocer qué entendía por bohemia el propio Murger. Para esta tarea buscaremos la información en el propio prólogo de «Escenas de la vida bohemia», donde el autor hace una peculiar clasificación de lo que él entiende por bohemios.

«La Bohemia es el estado de la vida artística; es el prefacio de la Academia, del hospital, o del depósito de cadáveres»

La bohemia es una etapa, un estadio de la vida del artista que suele corresponder con los años más febriles de la juventud, llena de idealismo de "el arte por el arte", pero que más tarde debe superarse para no acabar cayendo en otro tipo de bohemia menos romántica: la de la hamponería.

A continuación veamos las tres clases de bohemios que Murger entendía que existían:

- La bohemia ignorada: La más numerosa, la de los condenados al anonimato, cuyas obras no se publican o simplemente no se conocen. Son idealistas y creen acérrimamente en lo que hacen. El problema de este grupo es que invierten todas sus fuerzas en alcanzar su ideal, y por lo tanto acaban rechazando otros trabajos más... "vulgares", que si bien son menos literarios, bien podrían reportarles un dinero para subsistir en el duro camino de la vida. El resultado de todo ello lleva irremediablemente al de la miseria; y es que en esta época murguiana el bohemio fiel a sus creencias se lanzaba como un kamikaze a vivir la vida sin más respaldo que el de su creatividad.

«La Bohemia ignorada no es un camino, es un callejón sin salida»

Si lo pensamos bien, salvando ciertas distancias, este grupo estaría vigente hoy día, con la única diferencia de que tras titánicas luchas llenas de derrotas, hambres, enfermedades, y sobre todo de mártires inmolados en calzadas y aceras de las grandes urbes, los nuevos "bohemios ignorados" sí que han aceptado el juego de la doble vida: por un lado la de el escalador del excelso Parnaso, y por otro la de un monótono quehacerista que debe navegar en piélagos de mundanidad. ¿Cuántos luchan ahora mismo por sacar adelante su obra?, y, ¿cuántos de ellos consideran que su obra es un pequeño tesoro por descubrir llamado a ensalzar las letras de su país? Al final, y en el mejor de los casos, estas obras acaban haciendo montón en la estantería de alguna librería —huelga decir que por la incomprensión de su sociedad—.

- Los bohemios aficionados: este tipo de bohemios más que unos fanáticos convencidos del discurso del "arte por el arte", están seducidos por el romanticismo de la vida bohemia. Buscan voluntariamente pasar penalidades y dificultades, emular a los bohemios ignorados dando así la espalda a estudios, respaldo familiar, trabajo seguro en su provincia, etc. Lo que suele acabar pasando con este segundo grupo, es que antes o después acaban cansados de sufrir estrecheces y regresan a su respectivo redil para insertarse en una cómoda vida familiar, eso sí con todo un saco lleno de anécdotas que contar en las sobremesas de las comidas, para mayor deleite de los obnubilados asistentes.

- La bohemia auténtica:
este último grupo siente la llamada del arte como el primero, pero además, sus miembros tienen la posibilidad de ser sus elegidos. Estos bohemios, que según Murger son los que se describen en «Escenas de la vida bohemia», han conseguido abrirse un pequeño hueco en las «peñas literarias y artísticas, y sus productos, que llevan sus marcas, se venden y se cotizan, aunque, ello es cierto, a precios moderados». Se adaptan perfectamente a las inclemencias del transitar de la vida. Tan pronto frecuentan elegantes cafés y visten ropajes nuevos pagados con el triunfo de alguna obra, como al día siguiente sin un céntimo en el bolsillo, practican la saludable dieta del café con media tostada.

Estos bohemios podrían ser hoy día todos aquellos artistas y literatos que en algún momento han recibido alguna mención local, han recibido un pequeño premio en metálico, o quizás, expuesto o editado en alguna galería o editorial provincial, ahora bien, pasados los ebrios efectos del efímero éxito, vuelven a vagar por oscuros bosques de eventualidades.

Desde luego no podemos negar la originalidad de Murger al redactar la ya citada clasificación. Su objetivo: mostrar a la aburrida sociedad burguesa de su tiempo todas las virtudes y miserias de una clase que «hasta ahora se ha juzgado mal y cuyo mal y mayor defecto es el desorden...».Y es que, para bien o para mal, esta clase literaria fue presa de su propio hechizo romántico, hechizo por cierto, que aún hoy día perdura entre tantos jóvenes encandilados por alguna traviesa musa que les incita a dejar todo y lanzarse en pos de un nuevo ideal.