jueves, 2 de febrero de 2012

Llévate un poema nº10, El olvido

El olvido, qué terrible resulta en ocasiones el olvido, y en otras resulta quizás reparador, aunque olvidar no es siempre sencillo, sin darnos cuenta cuando menos lo esperamos: olvidamos. Hay recuerdos de sucesos pasados que sin quererlo se escapan del cajón de los recuerdos, en otras ocasiones aquellos a los cuales un día conocimos, aquellos con los que coincidimos brevemente en un aula, en un viaje, o en el trabajo desaparecen de nuestra memoria sin dejar rastro. Y es que nuestra memoria, abordada cada vez con mayor porfía por el olvido, se ve obligada a resguardar en mermantes cámaras aquellas remembranzas que nos hacen ser lo que somos.

Así pues, en nombre de los gratos recuerdos, en nombre de los rostros que perviven aún en nosotros apesar de escapar sus nombres, y en nombre de los que hace tiempo que desaparecieron de nuestro haber memorístico pero que un día nos hicieron disfrutar, a todos ellos dedico este poema.


El olvido


Impasible transcurre nuestro olvido
robando los retazos de recuerdos,
es etéreo y cruento, un actor sombrío
que devora el pasado de los nuestros.

Empieza por las capas más recientes,
oropeles cobrizos y pequeños,
superficies banales que se pierden
al raspar sin mostrar remordimiento.

Despacio la memoria va fallando,
hundiendo los semblantes sin remedio,
aquellos que una noche se acercaron
en el mar de las sombras perecieron.

Los recuerdos añosos y distantes
se presentan lejanos y algo ajenos,
cual máculas que opacan los cristales,
cual óxido de túrbidos espejos.

El olvido, si es clemente, devora
a su paso los surcos de los duelos,
y en un pozo sumerge las congojas
que nos hacen morar en cementerios.


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14 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué tristeza la de perder la memoria y ser consciente de ello. Lo he visto y se sufre.

Delgado dijo...

Pedro yo también lo he visto de cerca y ciertamente es triste, creo que es de las peores cosas que nos pueden pasar en este mundo.

enletrasarte(Omar) dijo...

el olvido y el recuerdo, son malos amigos, recordamos más claramente nuestras quimeras y olvidamos -muchas veces- tiempos de alegrías
buen trabajo, saludos

Abejita de la Vega dijo...

Fue imposible publicar aquí el comentario. Escribí varios, pero no había sitio donde escribir esas letras retorcidas que te ponen para demostrar que no eres un robot.

A ver si ahora puedo hablar del olvido y que se quede aquí.

El olvido, hay que olvidar para aprender más. Pero ese olvido que es la muerte en vida es terrible.

Un abrazo

mariarosa dijo...

No quiero caer en lo simple de decir; que belleza, pero lo es. Los que tenemos unos años y se nos empiezan a olvidar las simples cosas, entendemos que es un poema que va más allá de buenos versos. Logran expresar poeticamente nuestras broncas diarias al perder tal dirección, el nombre de aquel primo que hace mucho no vemos o la vecina aquella de la infancia que siempre nos regalaba un caramelo.Los máicos dicen, es disgresión, usted está en demasiada cosas, puede ser, y yo agrego, hace mucho que estoy, merecería descanso.

Un beso mi querido poeta.

mariarosa

Delgado dijo...

Totalmente de acuerdo, olvidamos antes las alegrías y no quedamos con "los pudieron...", forma parte de nuestro ser.

Delgado dijo...

Abejita más de una vez he sido víctima de esas letras enrevesadas.

Exactamente como no podemos acumular lo aprendido es necesario dejar espacio, pero el olvido voraz hace en nuestra persona estragos.

Un abrazo.

Delgado dijo...

Interesante tu mensaje, el poema como bien dices va más allá, pues la inpiración de este fue muy personal.

Un saludo y gracias por tu visita.

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Aveces es bueno olvidar los malos momentos vividos, pero es muy triste cuando hasta la memoria se queda en el olvido y se lleva los gratos recuerdos.

Abrazos.

Delgado dijo...

Si hay una cosa calara de este tema es que a todos nos afecta en mayor o menor medida.

Un abrazo compañero.

Balamgo dijo...

Que te puedo decir de la tristeza del olvido, lo has reflejado fielmente en tu poesía.Tanto lo bueno como lo malo, nos pertenece y es inherente a lo que hemos vivido, por tanto, es muy triste cuando nos quedamos sin ellos; cómo una hoja en blanco...
Abrazos.

Delgado dijo...

Se pierden esos pedacitos de recuerdos como parte de nuestro ser, y así vamos siendo un poco menos nosotros mismos.

sabias palabras las tuyas.

Humberto Dib dijo...

DElgado, vi un comentario tuyo en un blog amigo y me dio curiosidad. Me gusta lo que haces, con tu permiso, te sigo.
Un abrazo.
HD

Delgado dijo...

Pues bienvenido a estos lares.

Gracias.