viernes, 20 de enero de 2012

Salvador Rueda, en los albores del modernismo español.


Salvador Rueda (Benaque, Málaga, 1857 - Málaga, 1933) fue uno de los grandes precursores del modernismo poético en el solar hispano, resulta interesante este autor por su extracción humilde, siendo hijo de jornaleros no recibió de niño la formación cultural apropiada, casi podría decirse que fue un autodidacta, lo que hace todavía más meritoria la prolífica obra literaria que llegó a escribir y su intuición con respecto a las nuevas tendencias. Y es que Rueda no solo cultivo la poesía, sino que trabajó con cierto éxito géneros como el cuento costumbrista, la novela e incluso una especie de ensayo rítmico —El Ritmo: crítica contemporánea— donde ya ponía sobre aviso, que la poesía española debía experimentar cambios en sus caracteres métrico-acentuales.

Historia.

Parece ser que su primer contacto con la poesía vino a través de la poesía áurea, y que más tarde se sumergió en el mundo greco-romano y en la literatura francesa. Desempeño oficios varios hasta que entró a trabajar en el periódico El Mediodía y después en el El Correo de Andalucía donde publicaría diversos poemas; su primera actividad lírica culminaría con la edición de su poemario Renglones cortos (1880) dedicado a Núñez de Arce. En 1882 marchó a la capital del Reino en pos de la ansiada nombradía, apadrinado por Nuñez de Arce —que pronto intuyó el talento del poeta— trabajó en diversos periódicos como La Gaceta, El Globo o el famosísimo El Imparcial. Así mismo encontró también apoyo en otros literatos como Clarín o Zorrilla. En 1892 Rueda conoció al propio Rubén Darío, con el cual años después mantendría una agria polémica. Y es que nuestro vate que gozó de una frescura y vitalidad juvenil sin parangón,se posicionó pronto entre los renovadores de la poesía española finisecular.


No opinan lo mismo nuestros menguados y ramplonísimos
poetas de todo lo que va de siglo (hechas las excepciones
consiguientes, pocas, en verdad), porque en vez
de interpretar esa vasta armonía, además de lo humano
en vez de auscultar, de sentir, de meditar de percibir
¿qué han hecho? Pues medir ¡durante más de lo que va de
siglo retórica, con un par de metros, el octosílabo y el
endecasílabo, sin pensar más que en llenar de palabras
esos dos moldes rítmicos, vaciando en ellos las mismas
voces, los mismos temas, los mismos giros, los mismos
afectados sentimientos, la misma basura cerebral, para
acabar pronto.
El Ritmo, 1894

En 1894 lo tenemos desempeñando un oficio en el cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios de Madrid, no resulta por tanto extraño que Rueda aprovechara esa posición en pos de aumentar su propio bagaje cultural. Fue también a partir de 1894 cuando Rueda se posiciona como uno de los poetas más importante del modernismo español, tanto era así que varias revistas del continente americano le publicaron diferentes trabajos: Revista de América, Las Tres Américas, La Pluma...

En 1894 también publicó  El ritmo. Crítica contemporánea. donde expone las ideas que ya había puesto en marcha en obras como Cantos de la vendimia (1891),o En tropel (1892)

...variedad de ritmos, variedad de estrofas, combinaciones frescas, nuevos torneados de frase, distintos modos de instrumentar lo que se siente y lo que se piensa. El Ritmo, 1894

Su poesía sin embargo no tuvo la progresión modernista que habría cabido esperar, tal vez el peso de algunos de sus valedores —Clarín, Emilio Ferrari...— antimodernistas declarados forzaron a Rueda para que a fines de siglo renegara de la nueva poesía "afrancesada". Pues si a principios de los años noventa Salvador Rueda era un precursor del modernismo español y casi con Rubén Darío disputaba su paternidad en solar hispano, a finales, fue el mismo Darío quien en un duro artículo lo calificaba de:
Los últimos poemas de R. no han correspondido a las esperanzas de los que veían en él un elemento de renovación en la seca poesía castellana contemporánea. Volvió a la manera que antes abominara; quiso tal vez ser más accesible al público, y por ello se despeñó en un lamentable campoamorismo de forma y en un indigente alegorismo de fondo. Yo, que soy su amigo y que le he criado poeta, tengo el derecho de hacer esta exposición de mi pensar
España contemporánea,1899

En 1900 publica Mármoles, Piedras preciosas, y el País del sol poemas de corte parnasianista, donde evoca al mundo clásico heleno y latino. Pero a pesar de este arrebato parnasiano, rebasado el siglo XX, y tal vez por su enemistad —o recelo— con Darío, pronto se convirtió en un acérrimo enemigo del modernismo, trocandose así en valedor de los otrora criticados poetas de «la atonía monocorde». Sin embargo, y a pesar de todo, siguió gozando de cierta fama, tal es así que llegó a ser coronado como gran poeta en La Habana (1910), pasadas las fiebres modernistas.

Murió finalmente el vate modestamente en 1933, tras haber vivido una larga y bien aprovechada vida.


Sus aportaciones al modernismo.

Como ya hemos dicho, Salvador Rueda desempeñó un papel fundamental en los pródromos del modernismo español. Entre sus varias aportaciones las más importantes fueron:

  • El dodecasílabo: de (7+5) inspirado en la seguidilla andaluza, de tal forma que él mismo se atribuye el primer soneto realizado con tal métrica: Bailadora.
Con un chambergo puesto como corona
y el chal bajando en hebras a sus rodillas,
baila una sevillana las seguidillas
a los ecos gitanos que un mozo entona.

Coro de recias voces canta y pregona
de su rostro y sus gracias las maravillas,
y ella mueve, inflamadas ambas mejillas,
el regio tren de curvas de su persona.

Cuando enarca su cuerpo como culebra
y en ondas fugitivas gira y se quiebra
al brillante reflejo de las arañas,

estalla atronadora vocinglería,
y en un compás amarra la melodía
palmas, risas, requiebros, cuerdas y cañas.
  • Aplicación del hexámetro latino: adapta este verso a nuestra lengua, verso que según el propio autor vale para temas épicos como para églogas.Algo que no resulta extraño pues ya indicamos el interés de Rueda por la poesía clásica. Veamos un ejemplo en el soneto La lámpara de la poesía. En los hexámetros el acento rítmico lo marca en cuarta sílaba.
Desde la frente, que_es/ lámpara rica,/ desborda su_acento (6/6/6)
como_un aceite de_a/roma_y de gracia la_ar/diente poesía,
(6/6/6)
y_a los ensalmos ex/hala cantando su/ fresca_armonía,
(6/6/6)
vase llenando de/ luz inefable la_es/ponja del viento.
(6/6/6)


Rozan los versos co/mo_alas ungidas de/ lírico_ungüento (6/6/5)
so/bre las frentes, que/ se_abren cual rosas de/ blanca_alegría;
(6/6/5)
y un abanico de/ ritmos celestes el/ aire deslía,
(6/6/5)
cual si moviera sus/ plumas de magia de/ Dios el aliento.
(6/6/5)


Vierte_en el aire la/ lámpara noble sus/ sones divinos, (6/6/5)
que goteantes de/ sílabas puras de/rraman sus trinos
(6/6/5)
desde_el tazón del ce/rebro de lumbre que/ canta sonoro.
(6/6/5)

Y revolando las/ almas acuden de/ sed abrasadas (6/6/5)
como palomas que/ beben roo_y on/dulan bañadas
(6/6/5)
en el temblor de la/ fuente sube del/ verso de oro.
(6/5/5)
  • Utilización del verso blanco: el verso blanco,  ese verso metrificado pero no rimado, también fue utilizado por Salvador Rueda de forma hábil. «Ahora esto es ya corriente antes, cualquier modificación o ampliación costaba crueles batallas.»carta a Alonso Cortés fechada en Benaque(Málaga) a 12-III-1925 y publicada en Artículos histórico-literarios, (1935)

    Mujer de mora
    —Fragmento-
    .....................
    He andado por las cercas de verdura
    que despiden olor a mes de agosto,
    buscando moras para ti. En las hebras
    de cenacho andaluz, que, recubierto
    de anchas hojas de higuera goteantes,
    llevé pendiente de mi brazo ansioso,
    como oscilante nido de oropéndola,
    iba echando las moras empapadas
    de zumo como púrpura. Los tallos
    enfimbriados de púas, defendían
    lejos, a veces, el redondo fruto,
    cual si lo hurtaran a mi afán; entonces,
    mi cuerpo se internaba en la confusa
    y agresiva madeja; entre sus garras
    se hundía el pie valiente, y, ya cogida
    por millares de dientes mi piel fosca,
    arrancaba las moras una a una,
    a costa de un sangriento tatuaje.
    Por los trájicos látigos herido,
    mira mi cuerpo; roja geografía
    dibujó entre su vello el injurioso
    zarzal, monstruo compuesto de tentáculos;
    a mordisco por mora granulada,
    sentí, en vez de dolor, placer divino,
    al decorar, por ti, mi cuerpo todo
    de cruces victoriosas, de trofeos,
    de lauros y de insignias triunfadoras,
    que rindo ante tus pies, como bandera
    hecha trizas en medio del combate.

Obras más importantes.

Veamos para terminar algunas de las obras poéticas más importantes del vate andaluz.

Noventa estrofas; Cuadros de Andalucía; Don Ramiro (1883)

Poema nacional: costumbres populares (1885)

Sinfonía del año (1888)

Estrellas errantes (1889)

Himno a la carne (1890)

Cantos de la Vendimia (1891)

En tropel, cantos españoles (1892)

La Bacanal, desfile antiguo (1893)

Fornos, poema en seis cantos (1896)

Camafeos (1897)

Piedras preciosas, cien sonetos; Mármoles (1900)

El país del Sol (1901)

Fuentes de salud (1906)

Trompetas de órgano (1907)

El poema a la mujer (1910)

Poesías Completas (1911)

El milagro de América, descubrimiento y civilización (1929)

8 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Un imprescindible que tuvo la desgracia de coincidir con Rubén Darío...

Delgado dijo...

Exactamente, y este peso le "pesó" mucho hasta el final de sus días. Ojalá todas las rivalidades fueran tan exquisitas.

Un saludo profesor.

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Hola, Delgado:

Que bueno fue encontrar tu blog, cada que vengo a visitarte aprendo algo nuevo y conozco más a fondo la literatura Española.

Abrazos.

Delgado dijo...

De verdad que me alegra, pues la función de este "purgatorio" no es solo la de un sencillo escaparate para mis poemas, sino que también pretende compartir conocimientos literarios.

Una abrazo Rafael.

enletrasarte(Omar) dijo...

una excelente evocación,
saludos para vos Delgado

Delgado dijo...

Gracias Enletras... espero que tu blog pronto empiece a brindar esos magníficos sonetos.

Balamgo dijo...

Excelente artículo para darnos a conocer un poco más a Salvador Rueda. Suerte o desgracias en la coincidencia con Ruben Darío?
Saludos.

Delgado dijo...

Si, su relación fue de idas y venidas, con los años parece que se reconciliaron, incluso Darío alabó a Rueda tras su éxito en La Habana (1910), sin embargo ya muerto el maestro nicaragüense, Rueda parece que le seguía guardando cierto rencor.

Son cosas de los grandes literatos.